1 nov. 2012

-No creo que deberíamos estar juntos
-¿por que?
-porque no tengo sentimientos
-¿pero como puedes no tener sentimientos? todo el mundo los tiene 
-No puedo hablar por todo el mundo pero hablo por mi, y te digo que no los tengo. 
-Yo si tengo sentimientos y son estos los que estas lastimando ahora.
-Lo siento, pero sabes que si continuamos juntos será peor. Tus sentimientos dependerán de mi para todo y como yo no los tengo será peor después. Soy una buena persona pero no sé si lo seguiré siendo más adelante, nadie sabe que podría pasar.
-Todavía no logro entender como alguien no puede tener sentimientos.
-Créeme, yo no los tengo. Los perdí hace ya bastante tiempo
-Es decir que alguna vez si los tuviste....
-Si, nunca dije que no los hubiera tenido. Se escaparon de mi cuando hace ya tiempo caí por ellos. 
-Explícate, quiero saberlo todo. Quiero saber como alguien puede perder los sentimientos. 
-Sabes? no es una historia de la que me guste hablar mucho pero como es a ti a quien por ellos (o mejor dichos por su ausencia) estoy dejando, así que tienes el derecho de saber. Hace mucho tiempo, ya no recuerdo exactamente cuanto, convenientemente la memoria decide olvidar aquello que le hace mal; recuerdo que si los tenia: amor, miedo, envidia, dolor, etc y recuerdo que sentirlos me dolía. No podía vivir con ellos, o eran demasiados fuertes o era yo la persona débil que no podía con ellos, la cosa es que un día, que tampoco recuerdo muy bien, me destrozaron, me hicieron añicos, me dejaron en miles de pedazos como cuando se rompe un vidrio y trae consigo los años de mala suerte. Caí a lo más profundo que una persona puede caer, y es que la gravedad es a veces una maldita perra como suelen decir. Las personas deben adaptarse o morir y como yo no podía con ellos y muerta ya lo estaba, debe ser que mi cuerpo se adapto para no caer más y fue expulsándolos de a poco, primero el amor que es el más pesado de todos y el que ocupa más espacio. No sé si fue gradualmente o no, pero lo que si sé es que un día me di cuenta que no lo sentía, que hace ya mucho tiempo no lo sentía y eso me pareció extraño pero bien dentro de todo, me sentí bien, mucho más de lo que antes hubiera estado. Y así paso con todos los demás, fueron desapareciendo hasta que ya no quedo ninguno y me di cuenta porque cada vez me sentía mejor, como nunca antes lo estuve. También supe que si volvían a mi como antes lo hubieran estado, no podría soportarlo así que también me cerré para siempre, por más que quisieran un cuerpo que los viva ese no sería el mio.
-¿No los extrañas acaso?
-El extrañar también se me fue, creo que fue uno de los primeros por ser de los más dolorosos y el que mata lentamente. Así que no, no los extraño. Y si por casualidad pudieran sentir eso por alguien no lo sería por ellos, te lo aseguro.
-No sé si tenerte lastima o compasión.
-Para mi es lo mismo, siente como se te plazca que vergüenza y tristeza conmigo no están. 

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