20 nov. 2012

- A diferencia de la mayoría de lugares en el planeta todos son bienvenidos aquí. 
- ¿Piensas que tus enemigos no pueden seguirte hasta un bar gay? 
- No. Pienso que podría sentirme cómodo en un bar gay. Irónico ¿no?. 
 Siempre he temido que la hermandad pueda enterarse de mi secreto y volverse en mi contra, pero ahora ellos están en contra de mi de todas formas. Aun sin saber de esto. Por cierto tengo que agradecerte por cortarle el cuello a ese asesino. Tal vez salvaste mi vida. Pero deberías explicarme alguna vez tu aberración a las armas. 
- Es complicado. 
- Puedo imaginarme que lo es. 
- Deberías sentirte libre, Isaak. Volver a Kiev. 
- No hay nada que me espere en Kiev. Excepto por una gran y segura casa, una atractiva secretaria quien ocasionalmente pretende que tenemos algo para alejar los rumores. Lo único que hacia que mi vida valiera la pena en Kiev, lo arrojaste al océano varias semanas atrás. 
- Tú y Viktor eran amantes. 
- Más que eso. Mi quitaste la única cosa que el dinero y el poder no pueden recuperar. Y ahora gracias a ti, la mayoría de los lujos se han ido también. 
- No gracias a mi. Es por esta venganza a la que te aferras.
 - ¿Y qué le hiciste tú al hombre que mató a tu esposa? 
- Nada que no haya hecho. Nada que no haya hecho cientos de veces.
 - ¿Ayudo?
 - Aún sigue muerta. Puedo ver que Viktor significó mucho para ti, pero él era un asesino y obtuvo lo que merecía. Mi mujer era inocente. 
 - Y si no lo hubiera sido, te sentirías igual. Así es el amor. Es un arma poderosa. Puede estar con nosotros o en nuestra contra, ¿no es cierto? 
- No entiendo mucho sobre el amor. 
- Bueno, eso es porque tú eres un científico. El amor desafía la razón. 
 - Nada desafía la razón. 
- Lógicamente, Viktor y yo no deberíamos haber estado juntos. Es decir dejando de lado el estigma socialmente evidente, Viktor era impulsivo, incluso imprudente. Siempre tratando de probar algo. Supongo que el corazón sabe algo que nosotros no. 
- O tal vez el corazón solo se equivoca.
 - Lo dudo. El amor puede ser inconveniente, quizá inapropiado. Puede ser peligroso. Nos hace hacer cosas que no soñaríamos hacer. ¿Pero equivocarnos? Eso depende de donde terminemos ¿o no?
 - No tenemos que hacer esto. 
- Tengo que hacer esto. 
 - ¿Y luego qué?
 - ¿Entonces? No lo he pensado realmente. Supongo que tomaré mis ahorros y encontrare algún lindo rincón del mundo y pasaré mis días en comodidad y anonimato. 
- Argentina.
 - De hecho, estaba pensando en algo más como Micronesia pero cada uno tiene su lugar. Nosotros estamos fuera, tu y yo. En la periferia. Mirando a todos los demás. Fingiendo que somos como ellos, pero sabemos que no es así. Lo mejor que podemos esperar es encontrar un lugar donde no tengamos que fingir. Es una pena, realmente. Bajo circunstancias diferentes podríamos haber sido grandes amigos.
 Hasta la próxima. 


 Todos quieren una Argentina. Un lugar para volver a empezar. Pero la verdad es que Argentina es solo Argentina. No importa donde vayamos, nos llevamos con nosotros todo el daño que hemos hecho. Así que es nuestro hogar el lugar al que huimos o lo es el lugar del que huimos. Solo para escondernos en lugares donde somos aceptados , incondicionalmente. Lugares en los que nos sentimos como es nuestro hogar. Porque finalmente nosotros solo podemos ser lo que somos.

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